Con el tiempo entendí que acompañar no significa decirle a alguien cómo vivir su vida.
A veces, lo que más necesitamos no es una respuesta rápida, ni un consejo perfecto, ni alguien que intente resolverlo todo desde fuera.
Necesitamos un lugar donde poder hablar con calma, sentirnos escuchados y empezar a ordenar lo que llevamos dentro.
La vida me llevó por procesos que transformaron profundamente mi manera de ver el mundo y de verme a mí misma.
La pérdida, la distancia, las separaciones y el tener que reconstruirme emocionalmente me hicieron comprender lo importante que es sentirse sostenido en ciertos momentos de la vida.